viernes, 4 de diciembre de 2009


Desde niña ella soñaba con dolor & vivía su propio infierno.
Cada noche de terror, cada segundo sin aliento.
Era solo esa niña que deseaba morir, solo su camino que llegaba a su fin.
Nada, ni nadie le quita su pensamiento, es solo de ella, es solo su tormento.
Hoy la hora llegó, la muerte tocó a su puerta & ella le respondió.
Al abrir no se espanto, la miró a los ojos & le sonrió.
La muerte desorientada toco su alma.
La ya no tan pequeña niña se desvanecía y poco a poco sangraba sus heridas;
esas que quemaban su alma, esas por las que tanto sufría.

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