
Cuando te vas se duerme
Un sueño de amor que nunca muere
Cuando no piensas en mí.
¿Donde estás? ¿Donde estás?
Las horas no pasan,
Y yo sigo sin saber
Hacia donde ir...
Cuando te vas, tan lejos
Un poco de mi, se desvanece
Nada es lo mismo sin ti
¿Donde estás? ¿Donde estás?
No puedo encontrarte,
Solo puedo esperar
Que vuelvas a mí.
Cuando recuerdes que todo ha pasado
Y nada te aleje de aquí
Y con los años yo seguiré
Como siempre a tu lado
Porque te amo
¿Donde estás? ¿Donde estás?
No puedo encontrarte,
Solo puedo esperar
Que vuelvas a mí.No entiendo como dos personas completamente diferentes pueden ocupar tu mente y corazón, es algo que no me entra en la cabeza. Será porque nunca tube un estereotipo de gusto? y ahora lo peor: la indierencia. De verdad que me duele, y pensé que nunca sería así. Si hay algo que odio de mi es que hago cosas de las cuales después me arrepiento y más encima se me devuelven...
Como aquella conversación de esta noche... a lo mejor para ti fue normal, pero para mi fue h o r r i b l e, jamás me había sentido tan mal por haber dicho aquella palabra, especialmente porque fue algo tonto. Creeme que si pudiera pedirte disculpas lo haría, pero no entenderías nada, porque ni si quiera yo lo hago. Sé que estas en otro lugar y que a lo mejor cuando te vea en años, nada será igual. Sin embargo eso hace que me sienta terrible y con eso también me doy cuenta que siempre que pienso que supero algo caigo en lo mismo. No sé como lo haré. Si pudiera tener una varita y hacer aparecer a la persona indicada que mi mente creó, lo habría hecho hace exactamente 2 años.
Por otra parte él segundo (suena muy raro eso), nunca está ni nunca estará... eso también me duele... pero no sé de quien esperar algo. Quizas así sea por mucho tiempo más.
Como aquella conversación de esta noche... a lo mejor para ti fue normal, pero para mi fue h o r r i b l e, jamás me había sentido tan mal por haber dicho aquella palabra, especialmente porque fue algo tonto. Creeme que si pudiera pedirte disculpas lo haría, pero no entenderías nada, porque ni si quiera yo lo hago. Sé que estas en otro lugar y que a lo mejor cuando te vea en años, nada será igual. Sin embargo eso hace que me sienta terrible y con eso también me doy cuenta que siempre que pienso que supero algo caigo en lo mismo. No sé como lo haré. Si pudiera tener una varita y hacer aparecer a la persona indicada que mi mente creó, lo habría hecho hace exactamente 2 años.
Por otra parte él segundo (suena muy raro eso), nunca está ni nunca estará... eso también me duele... pero no sé de quien esperar algo. Quizas así sea por mucho tiempo más.
No digas nunca ni siempre.
No digas que cursi, si jamás haz sentido amor, no digas que es tonto por una caída... las personas debemos aprender que muchas veces por decir comentarios demás, firmamos nuestra sentencia. Tal vez no lo hacemos de inmaduras, si no por miedo.
Así fue como caí: "Yo nunca dejaría que él haga algo así, se terminaría de inmadiato". Cuando la situación aconteció lo único que quería era hundirme... caí en un oyo sin fondo, de no ser por: "Dime algo" me hubiera ahogado en pensamientos. Pensé que no me importaba tanto, y que lo amaba con menos intensidad... pero no, nuevamente la vida me sorprendió, y al estar en shock caí en la segunda oportunidad.
La gente cree que todo es de películas y que es imposible sufrir en un rango alto, pero eso no es tan así. Cuando las cosas están destinadas el amor y el sufrimiento encaminan tú vida y a veces una sonrisa sirve para hacer que la vida no sea tan obvia. Por eso cuenta hasta diez, si es que puedes entender...
Así fue como caí: "Yo nunca dejaría que él haga algo así, se terminaría de inmadiato". Cuando la situación aconteció lo único que quería era hundirme... caí en un oyo sin fondo, de no ser por: "Dime algo" me hubiera ahogado en pensamientos. Pensé que no me importaba tanto, y que lo amaba con menos intensidad... pero no, nuevamente la vida me sorprendió, y al estar en shock caí en la segunda oportunidad.
La gente cree que todo es de películas y que es imposible sufrir en un rango alto, pero eso no es tan así. Cuando las cosas están destinadas el amor y el sufrimiento encaminan tú vida y a veces una sonrisa sirve para hacer que la vida no sea tan obvia. Por eso cuenta hasta diez, si es que puedes entender...
Tiempo.
Sabes algo?, expresarme en este momento me cuesta & si lo hago sería demasiado obvio. Algún día te diré todo lo que pienso y porque hago ese tipo de cosas. En tanto te pido que porfavor me dejes un momento sola, pero hazlo de verdad y sin mirar hacia atrás , porque si volteas estas rompiendo mi confianza, aunque ya no queda mucha, solo unos pedazos de lo que algún día fue imenso. Esta en ti ganártela de nuevo, pero como sabes eso se logra con tiempo.

Rozó con la yema de su frío dedo mi labio inferior.
—Bella, creo que ha habido un malentendido —cerró los ojos mientras movía la cabeza de un lado a otro con media sonrisa en su rostro hermoso, y no era una sonrisa feliz—. Pensé que ya te lo había explicado antes con claridad. Bella, yo no puedo vivir en un mundo donde tú no existas.
—Estoy... —la cabeza me dio vueltas mientras buscaba la expresión adecuada—. Estoy hecha un lío —ésa iba bien, ya que no le encontraba sentido a sus palabras.
Me miró profundamente a los ojos con una mirada seria y honesta.
—Soy un buen mentiroso, Bella, tuve que serlo.
Me quedé helada, y los músculos se me contrajeron como si hubiera sufrido un golpe. La línea que marcaba el agujero de mi pecho se estremeció y el dolor que me produjo me dejó sin aliento.
Me sacudió por los hombros, intentando relajar mi rígida postura.
—¡Déjame acabar! Soy un buen mentiroso, pero desde luego, tú tienes tu parte de culpa por haberme creído con tanta rapidez—hizo un gesto de dolor—. Eso fue... insoportable.
Esperé, todavía paralizada.
—Te refieres a cuando estuvimos en el bosque, cuando me dijiste adiós...
No podía permitirme el recordarlo. Luché por mantenerme en el momento presente. Edward susurró:
—No ibas a dejar que lo hiciera por las buenas. Me daba cuenta. Yo no deseaba hacerlo, creía que me moriría si lo hacía, pero sabía que si no te convencía de que ya no te amaba, habrías tardado muy poco en querer acabar con tu vida humana. Tenía la esperanza de que la retomarías si pensabas que me había marchado.
—Una ruptura limpia —susurré a través de los labios inmóviles.
—Exactamente. Pero ¡nunca imaginé que hacerlo resultaría tan sencillo! Pensaba que sería casi imposible, que te darías cuenta tan fácilmente de la verdad que yo tendría que soltar una mentira tras otra durante horas para apenas plantar la semilla de una duda en tu cabeza. Mentí y lo siento mucho, muchísimo, porque te hice daño, y lo siento también porque fue un esfuerzo que no mereció la pena. Siento que a pesar de todo no pudiera protegerte de lo que yo soy. Mentí para salvarte, pero no funcionó. Lo siento.
»Pero ¿cómo pudiste creerme? Después de las miles de veces que te dije lo mucho que te amaba, ¿cómo pudo una simple palabra romper tu fe en mí?
Yo no contesté. Estaba demasiado paralizada para darle forma a una respuesta racional.
—Vi en tus ojos que de verdad creías que ya no te quería. La idea más absurda, más ridícula, ¡como si hubiera alguna manera de que yo pudiera existir sin necesitarte!
Seguía helada. Sus palabras me parecían incomprensibles, porque eran imposibles.
Me sacudió el hombro otra vez, sin fuerza, pero lo suficiente para que me castañetearan un poco los dientes.
—Bella —suspiró—. ¡Dime de una vez qué es lo que estás pensando!
En ese momento rompí a llorar. Las lágrimas me anegaron los ojos, los desbordaron y me inundaron las mejillas.
—Lo sabía —sollocé—. Sabía que estaba soñando...
—Eres imposible —comentó y soltó una carcajada breve, seca y frustrada—. ¿De qué manera te puedo explicar esto para que me creas? No estás dormida ni muerta. Estoy aquí y te quiero. Siempre te he querido y siempre te querré. Cada segundo de los que estuve lejos estuve pensando en ti, viendo tu rostro en mi mente. Cuando te dije que no te quería… ésa fue la más negra de las blasfemias.
Sacudí la cabeza mientras las lágrimas continuaban cayendo desde las comisuras de mis ojos.
—No me crees, ¿verdad? —susurró, con el rostro aún más pálido de lo habitual—. Puedo verlo incluso con esta luz. ¿Por qué te crees la mentira y no puedes aceptar la verdad?
—Nunca ha tenido sentido que me quisieras —le expliqué, y la voz se me quebró dos veces—. Siempre lo he sabido.
Sus ojos se entrecerraron y se le endureció la mandíbula.
—Te probaré que estás despierta —me prometió.
Me sujetó la cabeza entre sus dos manos de hierro, ignorando mis esfuerzos cuando intenté volver la cabeza hacia otro lado.
—Por favor, no lo hagas —susurré.
Se detuvo con los labios a unos centímetros de los míos.
—¿Por qué no? —inquirió. Su aliento acariciaba mi rostro, haciendo que la cabeza me diera vueltas.
—Cuando me despierte... —él abrió la boca para protestar, de modo que me corregí—. ¡Vale, olvídalo! Rectifico: cuando te vayas otra vez, ya va a ser suficientemente duro sin esto.
Retrocedió unos centímetros para examinar mi rostro.
—Ayer, cuando te toqué, estabas tan... vacilante, tan cautelosa. Y todo sigue igual. Necesito saber por qué. ¿Acaso ya es demasiado tarde? ¿Quizá te he hecho demasiado daño? ¿Es porque has cambiado, como yo te pedí que hicieras? Eso sería... bastante justo. No protestaré contra tu decisión. Así que no intentes no herir mis sentimientos, por favor; sólo dime ahora si todavía puedes quererme o no, después de todo lo que te he hecho. ¿Puedes? —murmuró.
—¿Qué clase de pregunta idiota es ésa?
—Limítate a contestarla, por favor.
Le miré con aspecto enigmático durante un rato.
—Lo que siento por ti no cambiará nunca. Claro que te amo y ¡no hay nada que puedas hacer contra eso!
—Es todo lo que necesitaba escuchar.
En ese momento, su boca estuvo sobre la mía y no pude evitarle. No sólo porque era miles de veces más fuerte que yo, sino porque mi voluntad quedó reducida a polvo en cuanto se encontraron nuestros labios. Este beso no fue tan cuidadoso como los otros que yo recordaba, lo cual me venía la mar de bien. Si luego iba a tener que pagar un precio por él, lo menos que podía hacer era sacarle todo el jugo posible.
Así que le devolví el beso con el corazón latiéndome a un ritmo irregular, desbocado, mientras mi respiración se transformaba en un jadeo frenético y mis manos se movían avariciosas por su rostro. Noté su cuerpo de mármol contra cada curva del mío y me sentí muy contenta de que no me hubiera escuchado, porque no había pena en el mundo que justificara que me perdiera esto. Sus manos memorizaron mi cara, tal como lo estaban haciendo las mías y durante los segundos escasos que sus labios estuvieron libres, murmuró mi nombre.
Nuestro Mundo.
Me había acostumbrado a la idea de no verte, pero una vez más todo es erróneo, te paras frente a mi esperando mi respuesta, que aunqe sean negativa, cambia de parecer con una caricia y un beso tuyo...
Aún así el tiempo no lo podemos parar, ya que ni tú ni yo hemos escrito un final...
Pero algún día cuando ni tu ni yo estemos juntos recordaremos cada momento en que nos hicimos felices mutuamente, cada momento grabado en amor.
Aún así el tiempo no lo podemos parar, ya que ni tú ni yo hemos escrito un final...
Pero algún día cuando ni tu ni yo estemos juntos recordaremos cada momento en que nos hicimos felices mutuamente, cada momento grabado en amor.
Ninguna historia se completa entre nosotros, pero tengo la esperanza de que algún dia de tu boca saldrá un te amo ♥.
Construiremos un mundo juntos.
Decirte que te amo se me queda pequeño, alguien debería inventar nuevas palabras para definir mis sentimientos de entrega, de devoción, de admiración, de necesitarte cada segundo.
Eso siento y más.
Te digo que te amo, pero ya lo sabes, quizás de tanto repetírtelo se desvirtúan las palabras, pero no, cada vez que te lo digo es porque mi amor por ti ha aumentado.
Quiero que lo sepas, no te amo en pasado, no te amo en presente, ni te amo en futuro, es un amor sin tiempo, tampoco tiene distancias, es simplemente amor puro, cargado de ilusiones, lleno de promesas que no deben cumplirse porque ya se cumplieron todas al conocerte.
Te amo, como dos palabras que forman una sonrisa en tus labios, como dos cielos llenos de colores reflejados en tus ojos, como dos palabras infinitas que no deben dejar de sentirse.
Amarte en realidad es un premio, desconozco si te merezco, al menos lucho por merecerte, pero es un premio, es un regalo que cualquier persona debería recibir, pero que sólo tengo yo.
Por dejarme amarte te doy las gracias y te ofrezco mil años de amor que condenso en este beso que te entrego desde el fondo de mi mismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario