viernes, 7 de octubre de 2011


Cada día, tú cara es lo único que puedo ver, eso es todo lo que quiero. Cada noche, siento cómo me miras, velando por mí. Me tocas, te siento, tu presencia me envuelve, me hace flotar. Me sostienes, estoy contigo donde me quieras encontrar, aquí seguiré. Eres mi guía, eres mi luz, me llevas a un lugar donde puedo brillar. Eres mi guía, eres mi vida, me llevas a un lugar donde puedo brillar, donde puedo brillar.


Es un momento único perdido en el tiempo, una estrella fugaz en el cielo de verano, algún que otro momento de locura con tu canción favorita, mezclada con varias copas de ron. Es ahora, es nunca, una mirada acompañada de mariposas en el estómago, un corazón que late deprisa, un beso al amanecer, y otros mil a medianoche. Una cara conocida entre la multitud, una sonrisa nerviosa, una buena mano jugando al Póker, un todo o nada. La cara buena de la moneda, pero también la mala. Una cama desecha, un poema a medio acabar y un cigarro a medio consumir. Es un nombre en la arena, un roce que estimula los sentidos. Un ataque de risa incontrolable. Un deseo soplando las velas. Un sueño inacabado por un despertador. Y mi mejor sensación cada mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario