Veo hace tiempo que la vida cambia en un segundo
No me atrevo a decir nada, no estoy seguro, aunque esos ojos, sin duda, son los suyos, más cargados de nostalgia, quizás más oscuros.
Sin quererlo y de rebote, nos encontramos, incendiándonos y dando luz a aquel placer que transmutó Martes opacos, por barnizarlos, de un delirio extremo que se activa en tu somier.
El amor fue tan bien hecho, que infinitas son las gracias que nos concederá. Desnudé, por fin, al ángel que erotiza con caricias de la más bella suavidad.
La mejor luna que supe conocer y yo sin fe, los trinos de las aves callaron por mi otra vez, las trémulas canciones me hablaron de ti y yo sin fe. Toda tu ternura ha florecido en mí.
Se te puso vieja la sonrisa, arañando el viento en la cornisa. Triple mortal de cabeza un amor sin fondo, y nunca aprendés, la nostalgia no es negocio. Mitad payaso, mitad miedo, vas sonámbulo de rabia, tan mal cocida, como Frankenstein. Hoy que andás unplugged de caricias, hoy que lo que te mimó te pisa. Te amasijas por un plato de fiesta fresca, y le cambias los pañales a tu tristeza. Y los zapatos de campeón otra vez te quedan grandes, tan enormes...
Te mereces abrigos que hoy no tengo... Mientras los tejo guarda esta canción. Con este amor que no va ni a la esquina, buscando ciegos una tabla en el mar. Con este amor que mordió la banquina, cuesta arriba y pedalenado mal.
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